Son muchos los tratamientos que he probado pero ha sido la combinación de cada uno de ellos en su debido tiempo lo que ha hecho que en esto últimos 8 años haya mejorado y todos los días de mi vida no sea el dolor quien se apodere de mi.

 

Conocer y comprender bien la enfermedad, aceptarla y buscar ayuda para superar el gran impacto que conlleva vivir con esto en el día a día. Tomar conciencia de mis limitaciones y no hacer más de lo que puedo o debo, incluida la alimentación, deporte, y otras cosas de la vida que a veces se hacen por quedar bien. Pensar, sentir y hacer todo aquello que desees pero en la misma línea, es decir no hacer nada en contra de tu voluntad. Respiraciones, relajaciones, no exigirme a mí misma cosas que no puedo o debo hacer. También tengo implantado un neuromodulador que costó encontrar la frecuencia adecuada pero al final lo conseguí. Instilaciones en la vejiga de la orina. Varias hidrodistensiones. También es muy importante tener complicidad con tu médico y confianza para poder explicarle como te sientes y que él sea capaz de comprenderte y buscar soluciones hasta encontrar el tratamiento adecuado a ti.

 

Controlar mis emociones y conocerme a mi misma, respetándome y respetando a los demás, esto se consigue con las relajaciones que practico a diario como si fuera una medicación oral, siempre antes de del desayuno y antes de ir a dormir.
Cuando tengo síntomas de infección pero no hay, tomo Myrtillus (arandanos negro). Me lo recomendó una ginecóloga y me ha salvado de tener que tomar muchísimas veces antibiótico sin que fuera necesario (siempre tomo la marca que me recomendó ella).

 

Y por último siempre en mente dos frases favoritas: “actitud mental positiva” y “ que prefieres ser feliz o tener la razón?”